13 de Marzo 2006

NUEVA VIDA

Dijo Chateaubriand que un hombre no vive una sola vida, sino multitud de ellas, y ésa es la causa de su desgracia. Pues bien, no sé si será la causa de mi desgracia, pero la próxima semana termina mi vida de maquetador y empieza mi nueva vida de teleoperador. Estoy harto de editoriales y empresas de publicidad. De hacer horas extra sin cobrar. De trabajos que piden una implicación total que nunca se paga bastante, o directamente nunca se paga. De sentirme como si tuviera que pedir perdón por salir a mi hora o por negarme a cargar con más tareas que las que pone en mi contrato. Ya sé que trabajar de teleoperador no es ninguna bicoca y probablemente acabaré cansándome también de ello, pero ahora mismo me vendrá muy bien. Cobraré más o menos lo mismo que ahora, pero con implicación cero. ¡Sí!

¿Terminará Tópico de Cáncer convirtiéndose en uno de esos teleopera-blogs que pululan por la blogosfera? La respuesta, la próxima semana (o no).

9 de Marzo 2006

NICK CAVE: THE PROPOSITION

The proposition

No veo el momento.

Nick Cave vuelve a ser actualidad. Pronto se estrenará The proposition, dirigida por John Hillcoat, con guión de Nick (!) y un reparto de lujo (Guy Pearce y Emily Watson, entre otros). Se trata de un western ambientado en Australia en el año 1880; después de toda una vida obsesionado con las historias de la América profunda, el genial cantante australiano escribe al fin sobre su tierra. Aunque, al parecer, los elementos usuales de sus canciones están presentes también aquí: amores destructivos, violencia ancestral, pecado, culpa y redención. La película ya ha ganado algunos premios y ha estado en el festival de Sundance este año, con Nick haciendo promoción junto a Guy Pearce (!!!)

Además, Nick ha grabado la banda sonora con uno de sus músicos habituales, Warren Ellis (miembro de los Bad Seeds y líder de los Dirty Three); dieciséis canciones que han sido descritas como “tan inhóspitamente hermosas como el paisaje de la película”. El disco se editó el lunes pasado. Será mi próxima adquisición.

Más información aquí y aquí / Web oficial de la película

1 de Marzo 2006

CRISPACIÓN Y BILIS (II)

Son las nueve de la noche. En la calle de atrás de mi casa, unos obreros acaban de ponerse a taladrar el suelo con un martillo neumático. El mundo se está volviendo loco por momentos.

CRISPACIÓN Y BILIS

Últimamente he de hacer un gran esfuerzo para no echar la bilis en cada post. No sé por qué tengo mucha mala hostia acumulada. Igual alguien habrá notado (o igual no) que en las últimas semanas he borrado unos cuantos posts. Una ventaja de los blogs, que por desgracia no existe en la vida real: uno puede simplemente borrar lo que no le gusta de uno mismo.

Mi primer impulso al escribir aquellos posts fue desahogarme, cagarme en dios y en lo más sagrado, y efectivamente me quedé muy a gusto haciéndolo. Pero luego, ya más tranquilo, los miré y me sentí mal. Si hay algo que yo pueda dar al mundo, no quiero que sea eso. Puede sonar muy cursi, pero es lo que pienso. Ya está el ambiente bastante caldeado para añadir aún más crispación, por poca que sea. Hace ya años que hemos entrado en una carrera de violencia verbal y conceptual (y física, pero ése es otro tema… ¿o no?) que no parece tener fin. Cada día que abres el periódico o enciendes la tele o la radio, piensas que la situación es insostenible, pero cada día es aún peor que el anterior. Lo más desesperante es esta sensación de que no hay salida. No sé qué ha de suceder para parar todo esto, ¿una guerra nuclear? Porque no va a pararse solo, y nadie parece muy interesado en hacerlo. En estos tiempos, lo más conveniente parece ser insultar y gritar mucho, gritar tanto que no se oiga al adversario, que a su vez grita tanto que no se le oye al primero, y los que animan al primero también gritan, y los que animan al otro también, y el insoportable barullo que se lía favorece mucho a unos cuantos y de paso crea una especie de estado de ánimo colectivo que se contagia más que la gripe aviar. En la calle se grita cada vez más, ¿no lo notan? La gente literalmente aulla con un móvil en la mano. Nunca he visto una época en que la intimidad valga tan poco como en ésta. (A algunos les pagan millones por su intimidad, pero no me refiero a ese tipo de valor.) Yo vivo en una calle muy pequeña y peatonal, sin bares ni comercios ni apenas tráfico, y hasta hace algún tiempo se vivía muy tranquilo, pero ya no. No me pregunten por qué, pero ahora es una calle en la que todo el mundo grita a todas horas sin motivo aparente. A veces me siento como Donald Sutherland en La invasión de los ultracuerpos (antes de convertirse en uno de ellos). Y me he fijado en algo muy curioso que sucede constantemente en el metro y que apenas un par de años atrás no sucedía, o al menos yo nunca lo había visto. Les parecerá una tontería, pero para mí es muy sintomático. Se trata de lo siguiente: cuando dos personas que van juntas entran en un vagón medio vacío o con espacio de sobras, en vez de sentarse una al lado de la otra como sería normal, se sientan cada uno en un flanco del vagón, con el pasillo en medio, y se hablan a gritos, por entre la gente que va pasando de un lado a otro. Yo los miro con la boca abierta. No lo entiendo, no entiendo nada. Y lo he visto en personas de ambos sexos y de todas las edades y condiciones. No sé qué les pasa, pero esto debe querer decir algo.

No quisiera salirme del tema. En definitiva, que no sé cómo combatir la crispación, pero desde luego no con más crispación. No se puede apagar el fuego con más fuego. De modo que, si hay algo que yo pueda hacer, como mínimo es limitar la violencia expositiva de mis posts. Al menos no me quedaré con la sensación de haber contribuido a este estado de las cosas. Buenos días.